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Nuevo marco de relaciones laborales consensuado democráticamente por la población

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Optamos por construir un nuevo marco de relaciones laborales consensuado democráticamente por la población. Entre tanto, exigimos la derogación de los aspectos de la última reforma laboral y de las pensiones que signifiquen un aumento de la precariedad, una reducción de los derechos laborales y un deterioro de los regímenes de pensiones.

Consideramos que estas reformas no tienen fundamento ni sentido para salir de la crisis, ya que representan una agresión intolerable contra los derechos de la población trabajadora legitimando la precarización de las condiciones de trabajo y constituyéndose por tanto en un impedimento para acceder a una vida digna. En todo caso, deberían mantenerse los escasos puntos de esas reformas que suponían un avance.
Los miembros del Grupo de Empleo son unánimes al afirmar que, en cualquier caso, el futuro marco de relaciones laborales deberá ser consensuado democráticamente por la población. Esta consulta deberá de realizarse según los procedimientos de una democracia real.
El actual marco de relaciones laborales, fruto de las sucesivas reformas aprobadas (del proceso de ajuste salarial permanente), ha significado una pérdida progresiva de derechos laborales y sociales y una precarización del empleo. Siendo el empleo la principal fuente de acceso a recursos y derechos (salario directo, indirecto y diferido), así como a la participación en el espacio público para la mayor parte de la población, esta pérdida de derechos tiene una incidencia absolutamente directa en el empeoramiento de sus condiciones de vida (tendencia al aumento de desigualdades; a la mayor precariedad en la vida; aumento de la pobreza y exclusión). Pero además esto, lejos de ser la solución a la crisis, está en el origen de la misma. En el corazón del conjunto de políticas de ajuste puestas en marcha desde finales de los años 1970 estaba este “ajuste salarial permanente”. Estas políticas permitieron un relativo redespliegue del crecimiento económico mundial, pero presentaban unos límites de carácter intrínseco: imposibilidad de sostener el proceso de acumulación y crecimiento, e incremento de la rentabilidad del capital canalizada hacia el sobredimensionado ámbito financiero como consecuencia de la caída de la participación de los salarios en la renta nacional.
Además, ese marco ha sido impuesto de manera unilateral, en un contexto donde las estructuras de toma de decisiones (tanto la política institucional, como la negociación entre patronal y sindicatos mayoritarios) no nos representan. La inexistencia de una democracia real tiene como consecuencia la imposición de un marco de relaciones laborales que está en el origen mismo de la crisis y que sirve para proseguir con el proceso de “enriquecimiento ilícito” de quienes detentan el poder económico y financiero, en obsceno contubernio con el político.
Sí, hay una crisis muy dura. Porque hay otras salidas posibles, y porque la decisión de cuál de ellas escoger afecta a la soberanía más básica de la población, es por lo que exigimos de manera inmediata la derogación de los aspectos lesivos de la última reforma laboral y el “pensionazo”. Y esto es solo un primer paso hacia la construcción de un nuevo marco de relaciones laborales.

propuesto por Acampadasol Economía hace 1 año en Derecho laboral

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